Inversiones · 22 de mayo de 2026 · 2 mins lectura
Spoiler: sí. Y la historia de por qué es una de las más raras de Wall Street.
Cuando compras cualquier ETF de Vanguard como VOO, el ETF del S&P 500, obtienes participación en las 500 empresas del índice y también te vuelves dueño de Vanguard.
Acá está lo fascinante: Vanguard no se puede comprar como empresa porque no cotiza públicamente. Y no cotiza en bolsa porque tiene una estructura única en Wall Street. Los dueños de Vanguard son sus propios clientes. Literalmente. Cuando inviertes en un fondo de Vanguard, eres uno de sus dueños proporcionales.
Esta estructura, creada por Jack Bogle en 1975, es la razón por la que Vanguard puede cobrar comisiones tan bajas: no tiene accionistas externos exigiendo ganancias cada trimestre.
BlackRock es una empresa pública. La encuentras con el ticker BLK en la App y puedes comprar sus acciones igual que cualquier otra. Si compras el ETF IVV (el S&P 500 de BlackRock), eres dueño de una participación de las 500 empresas. Si compras BLK, eres dueño de una fracción de BlackRock como negocio.
Son dos inversiones completamente diferentes. Una te expone al mercado. La otra te expone al negocio de administrar el dinero de otros.
Fidelity, por su parte, es privada y controlada por la familia Johnson, así que no puedes comprarla directamente.
Esto no implica que sea mejor invertir en una sobre la otra, pero es importante conocer quién está detrás de tu plata.
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