Inversiones · 2 de junio de 2025 · 2 mins lectura
Cómo correr lento y constante — en deporte y finanzas — puede ser la mejor forma de ganar.
Maratón de Santiago: más de 30 mil personas en las calles. Amateurs con zapatillas nuevas. Élites que corren como si fueran de otro planeta.
Pero fue Carlos Díaz quien se robó la película. Cruzó primero, cortando 10 años de dominio keniata. Completó la carrera en dos horas, nueve minutos y 50 segundos.
Eso es rápido. Muy rápido.
Forrest Gump dura 2 horas 22 minutos. En lo que ves la película, Díaz corre 42 km… y alcanza a ver el final contigo.
Ver la llegada a meta puede inspirar. Pero también deja una duda incómoda: ¿cómo llegan a ese nivel? ¿Y por qué uno no está ni cerca?
Nota: Aunque no lo parezca, esto tiene más que ver con tus finanzas de lo que crees y para allá voy. Entender cómo los grandes deportistas elevan su rendimiento puede enseñarte más de lo que crees sobre tu inversión.
La diferencia con los mejores es abismal. Sobre todo cuando vemos los logros de los top históricos de los deportes de resistencia:
Al comienzo, la respuesta más simple y convincente es pensar que son personas con dones naturales y buena genética, que prácticamente estaban “condenados" a ser los mejores. Y sí, hay una componente genética importante que es necesaria para llegar a esos niveles… pero está lejos de ser suficiente. Lo que hay detrás es mucho más humano: constancia, paciencia y estrategia.
Lo más lógico sería pensar que dan el 110% en cada entrenamiento. Se nos viene a la cabeza el clásico mantra “No pain, no gain", y eso lo explicaría en palabras simples. Arriesgarlo todo para ganarlo todo y ser los mejores del mundo. *Suena la canción de Rocky de fondo*.
Pero en la práctica es exactamente lo contrario. Construyen su rendimiento no a través de entrenamientos duros todos los días, sino con años de acumulación de trabajo a baja intensidad, en lo que se conoce como entrenamiento polarizado. Entrenan el 80%–90% del tiempo a baja intensidad. ¿Qué tan baja? Tan baja como para poder ir conversando de forma relajada mientras trotan, pedalean o suben un cerro.
Y aunque hay una explicación fisiológica detrás, podemos resumirlo así: el cuerpo necesita tiempo para adaptarse, y el progreso real ocurre durante la recuperación, no durante el castigo.
Si bien el entrenamiento de alta intensidad es necesario porque estimula adaptaciones clave como el VO2máx, la velocidad máxima o la potencia anaeróbica, su frecuencia debe ser calculada cuidadosamente, porque es costoso para el cuerpo.
En cambio, mantener un alto volumen a baja intensidad permite recuperarse más rápido, entrenar más horas a la semana, y reducir significativamente el riesgo de lesiones. A lo largo del tiempo eso genera adaptaciones en el cuerpo, que se traducen en ritmos más rápidos con menos fatiga. ¿Empiezas a encontrar las pistas?
(Todo esto está respaldado por décadas de estudios y la experiencia práctica de atletas de alto rendimiento).
Y es que los deportes de resistencia son como las inversiones: el éxito depende menos de los picos de rendimiento que de la capacidad de mantenerse en el juego durante años, sin quemarse ni rendirse. No necesitas ir rápido para llegar lejos. Lo que necesitas es ir lento, de forma consistente y sin interrupciones.
Los mejores de la historia no juegan a la ruleta: no apuestan todo a una sesión extraordinaria que puede dejarlos rotos. Construyen su rendimiento con miles de horas de consistencia, kilómetro a kilómetro, día tras día. Tal como en el deporte, en las inversiones no necesariamente gana quien más se arriesga, sino quien más tiempo se mantiene en carrera.
Eso es exactamente lo que propone la estrategia pasiva de inversión, popularizada por John Bogle, fundador de Vanguard. En vez de tratar de “ganarle al mercado" como si fuera una carrera de 100 metros planos, la estrategia pasiva propone algo más simple: acumular activos diversificados, aportar de forma constante y dejar que el interés compuesto haga su trabajo.
En un mundo donde lo inmediato parece reinar, invertir como si corrieras una maratón puede parecer aburrido. Pero, igual que en el deporte, lo que realmente tiene mayor chance de hacer crecer tu plata no es el esfuerzo explosivo de un día, sino la constancia silenciosa de todos los días.
Suena poco glamoroso, pero funciona.
No necesitas correr rápido, necesitas seguir corriendo. No necesitas ganarle al mercado, necesitas quedarte en él. Hazlo como Kipchoge, Radcliffe o Pogačar: con disciplina, con foco, y con paciencia.
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