Mercados · 16 de agosto de 2024 · 3 mins lectura
Spoiler: la volatilidad no te sirve para tomar buenas decisiones de inversión
Recuerdo cuando aprendí a andar en bicicleta. Motivada por la emoción de dominar algo nuevo (y mi papá por verme crecer) hicieron que equilibrarme sola fuera cuestión de tiempo. Varios años después y me movía en bici a todos lados, hasta que un día dejé de pedalear. Iba rápido, me asusté con una grieta y caí con todo. Fue una caída fuerte. Levanté la bici y fui cojeando hasta la casa. Hasta hoy —uno de los deportes que más disfrutaba—, me da tanto miedo que no me atrevo a pasear si veo que el suelo es un poco irregular. Ahora me pregunto, ¿por qué dejé que el miedo a no tener el control me paralice de forma tan permanente?
Los mercados financieros han sido testigos de ciclos de volatilidad desde sus inicios. El concepto de medir la volatilidad comenzó a tomar forma en la década de 1980 con la introducción del índice VIX, conocido como el "Índice del Miedo". Este índice se desarrolló en un contexto de creciente dinamismo en los mercados financieros, donde la globalización y la interconexión de las economías comenzaron a jugar un papel protagonista.
Tulipomanía de 1637: La primera burbuja especulativa documentada, que mostró cómo las emociones pueden inflar artificialmente los precios de los activos (los precios de los bulbos de tulipán, en este caso). Según estudios y análisis históricos, la economía holandesa se recuperó en pocos meses.
Gran Depresión de 1929: Un ejemplo de cómo la especulación y el sobreendeudamiento pueden devastar los mercados. Sin embargo, los mercados se estabilizaron tras la Segunda Guerra Mundial, aunque algunos signos de recuperación ya habían aprecido en los años 1930 con políticas como el New Deal.
Lunes Negro de 1987: Un colapso de un día que sorprendió al mundo financiero y llevó al desarrollo del VIX como una herramienta para medir el miedo en los mercados.
Crisis del 2008: Una de las caídas más severas en la historia reciente, impulsada por la burbuja inmobiliaria y la crisis de los préstamos subprime. La recuperación fue lenta pero sostenida: comenzó en 2009, con los primeros signos de mejora en los mercados financieros y el empleo. En 2013-2014 muchas economías (especialmente la de EE.UU.) habían recuperado los niveles previos a la crisis.
Caída de 2020: Provocado por la pandemia del COVID-19, mostró la rapidez con la que los mercados pueden caer, pero también recuperarse.
El índice VIX, mide la expectativa de volatilidad en el mercado. Como insinúa su apodo "Índice del Miedo", este indicador se dispara en tiempos de incertidumbre, a menudo reflejando el pánico colectivo. Aunque puede ser útil para entender el contexto de los movimientos del mercado, es crucial no dejarse llevar por el miedo. En su lugar, es mejor mantener una estrategia de inversión a largo plazo y evitar tratar de "ganarle" al mercado en el corto plazo.
Si revisamos cómo se ha movido el mercado en cada una de estas caídas, el panorama a corto plazo puede dar un poco de susto. Pero la clave está cuando haces zoom-out y te alejas para tener una perspectiva más amplia en el tiempo:
La evidencia queda al descubierto: los mercados se suelen recuperar en el tiempo. Podrías salir mejor parado si es que te mantienes invertido, claro está. ¿Y si lo contrastamos con el índice VIX? Podemos ver que muchas veces el miedo suele ser más grande que la caída.
La historia demuestra que intentar predecir los movimientos del mercado a partir de la volatilidad (VIX) es una tarea imposible. La clave está en enfocarse en el panorama general y evitar actuar impulsivamente o reaccionar a las caídas del mercado. Mantener una estrategia diversificada a largo plazo que mantenga las inversiones es la que maximiza los retornos hacia adelante, sin dejar de invertir por fluctuaciones a corto plazo.
La volatilidad es parte del juego: Las fluctuaciones del mercado son normales (y probables) en mercados riesgosos o inversiones más concentradas (o menos diversificadas). El índice VIX refleja los temores del mercado, pero no debe ser una guía para la toma de decisiones. Asegúrate de que tus inversiones estén acorde al riesgo que quieras tomar. Ante la duda, diversifica en múltiples mercados y clases de activos. Si inviertes con más riesgo, mantente invirtiendo ante las volatilidades de corto plazo en lugar de entrar en pánico y dejar de invertir.
No busques anticipar al mercado: Intentar ganarle al mercado (también conocido como Market Timing) es más arriesgado que mantener tu estrategia. Concéntrate en lo que sí puedes manejar: mantener los costos bajos y mantener tus inversiones siguiendo una estrategia de ahorros regular, no según el retorno del día o semana anterior.
En corto, no busques predecir la próxima caída, no dejes de invertir cuando hay caídas, y sigue un plan regular de inversiones, manteniendo siempre tus inversiones con costos bajos y diversificadas. Si reaccionas al mercado, o estás entrando o saliendo del mercado, tienes las probabilidades de terminar peor que si no hubieras hecho nada.
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